Ser templario es
sinónimo de fiesta, pero también es de ser feliz compartiendo momentos únicos,
de interactuar fruto de las mismas actividades valores e intereses que tenemos
los integrantes.
Desde que entré a
Templarios de Murcia, mi forma de ver y participar en la fiesta cambió
radicalmente. Sí es verdad que en aquellos años el grupo era reducido, pero
actualmente goza de una extraordinaria salud y pese a que en algunas ocasiones
se ha excedido en rigidez de las normas frente al compañerismo de los
componentes y de la realidad de lo que es un grupo festero, ha primado la buena
predisposición y cordura, habiendo conocido a lo largo de estos años a auténticos
personajes que me han demostrado verdadera amistad y compañerismo.
Además, un colectivo
que se interesa por el mundo del arte, al que yo estoy muy vinculado, tampoco
es fácil de encontrar....En templarios hemos organizado actividades
relacionadas con este ámbito, gracias al gran interés de algunos de sus
miembros como los actuales reyes de este año, Celestino y Teresa, y esto es
algo que agradecer enormemente.
Hay momentos que nunca
se olvidan como la primera vez que desfilé por las calles de Murcia. Realmente...tengo
que confesar...que me metí en el grupo sin mucho convencimiento, y Pilar el día
antes del gran desfile del sábado se acercó a mí y me dijo que tenía preparado
un traje para ese día.... Me entró un sudor frío pensando que iba a
desfilar....y tengo que agradecérselo toda la vida por ese momento mágico cuando
levantamos las espadas con nuestra rosa roja en ellas para iniciar el paso.
El poder pertenecer a
templarios junto a mi mujer y mi hijo es un lujo difícil de encontrar en otros
colectivos y un honor el poder decirlo con la cabeza bien alta: Soy de Templarios
de Murcia!!!!
Abrazos, compañeros, y hasta las próximas fiestas.
Álvaro Peña