miércoles, 6 de enero de 2016

Qué es para mi ser templaria, por Inma Alarcón Arnaldos


Hace nueve años conocí la fiesta de Moros y Cristianos desde dentro, como se vive y se disfruta de ella de mano de una gran amiga y su familia.

Ellos me han enseñado año tras año a desfilar llevando el paso. No conocía las marchas cristianas y ahora en cuanto empiezo a escuchar una el pie se va solo y ya no me tienen que decir “Inma, llevas el paso cambiado”.

También a llevar los trajes del Temple, tanto la guerrilla,  que me dejaron prestada el primer año, y el traje de dama, que recuerdo con mucha emoción el primer año que desfilé con él. También recuerdo con mucho cariño el año que me presente como abanderada junto a Mariola, mi abanderada infantil. Ese año fue muy bonito, nos sentimos como unas reinas, todo el mundo estaba pendiente de nosotras, vivimos muchas experiencias.

No se puede expresar con palabras escritas la emoción que se siente al ver al Temple desfilando y disfrutando de la fiesta y una al mismo tiempo con ellos.


Por eso, y mucho más, muchas gracias por acogerme y dejarme pertenecer a esta gran familia Templaria.